¿Necesitas instalar un desfibrilador? Te ayudamos

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Un desfibrilador es el dispositivo encargado de suministrar descargas eléctricas al corazón cuando se produce una parada cardíaca, haciendo que la función cardíaca vuelva a su estado habitual. Para ello, los sensores que tiene instalados analizan el ritmo cardíaco, procediendo a la desfibrilación cuando es necesario.

Tipos de desfibriladores

En la actualidad se pueden distinguir tres tipos de desfibriladores externos; DEA (desfibrilador externo automático), DESA (desfibrilador externo semiautomático) y manual, disponiendo cada uno de ellos de las siguientes características:

  1. DEA: La peculiaridad de estos desfibriladores es que aplican la descarga eléctrica sin necesidad de pulsar el botón de descarga, una vez se confirme que la víctima ha sufrido la parada cardiorrespiratoria.
  2. DESA: Son los desfibriladores de uso público por excelencia. Capaces de diagnosticar automáticamente el ritmo del corazón de la víctima, analizando si necesitan o no una descarga eléctrica, que pueden realizarse varias veces combinándolas con masajes cardíacos, así, se consigue que la persona continúe con vida hasta que lleguen los servicios de emergencias. La principal diferencia con el DEA es que la descarga se aplica tras pulsar el botón de descarga eléctrica.
  3. Manual: Debido a que su funcionamiento es más complejo que los modelos anteriores, únicamente debe ser utilizado por personal que esté cualificado y entrenado en este dispositivo. Es más frecuente verlos en hospitales.

¿Cuánto puede costar un desfibrilador?

Dependiendo del tipo de desfibrilador que se quiera adquirir, el precio puede variar. Por norma general, está situado entre los 1.200 € y los 1.600 €, aunque también existen algunos más caros (no siempre con mejores prestaciones) y otros más baratos (con menores prestaciones). Teniendo en cuenta que es un dispositivo cuya función principal es la de salvar vidas, podemos decir que es un precio realmente bajo.

En nuestro país, cada 20 minutos se produce un paro cardíaco. Como aparecen sin avisar, muchas de estas personas no pueden recibir a tiempo los servicios de urgencia, pudiendo ser evitado si se tiene a mano un desfibrilador, motivo por el que merece la pena invertir.

¿El renting puede ser una opción más económica?

El renting desfibrilador es una opción cada vez más utilizada para crear espacios cardioprotegidos, tanto en lugares públicos como privados. Se basa en el alquiler de estos dispositivos durante una cantidad determinada de tiempo, por la que se paga una cuota mensual sin la necesidad de desembolsar una gran cantidad de dinero desde el inicio. Así, se puede tener un desfibrilador externo semiautomático, completo y operativo en muy poco tiempo y sin la necesidad de preocuparse por su mantenimiento o gestión.

Estos desfibriladores DESA suelen estar instalados en lugares donde una gran cantidad de personas pueden hacer uso de él en caso de ser necesario. Es importante que se haya realizado una formación mínima para poder utilizarlo de la mejor forma posible, pudiendo salvar una gran cantidad de vidas mientras se espera a que lleguen los servicios de urgencia.

¿Es más económico optar por el renting? Sin ninguna duda, debido a que no solo estarás ahorrando dinero a la larga, sino que en poco tiempo dispondrás de un dispositivo totalmente operativo y listo para actuar.

Mediante el renting se puede disfrutar de un espacio cardioprotegido en un breve periodo de tiempo. Es cierto que cada día más entidades optan por este servicio, incluso las comunidades de vecinos.

Como el propio renting es el encargado de hacerse cargo de todo, no tendrás que preocuparte de realizar un mantenimiento diario y comprar baterías o parches que hacen que el coste total aumente.

La vida de una persona puede depender de que exista un desfibrilador cerca. Los 10 primeros minutos desde que sucede un paro cardíaco son los más importantes, y cada vez más gente adquiere conciencia de ello y se preocupa de él y de sus clientes.

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