Desfibriladores para comunidades de vecinos

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Instalar un desfibrilador en una comunidad de vecinos es hoy una de las medidas de seguridad más rentables que puede aprobar una junta de propietarios.

Según el registro OHSCAR del Ministerio de Sanidad Aproximadamente el 70% de las paradas cardiorrespiratorias se producen en el propio domicilio. En la mayoría de los casos, la emergencia es presenciada por familiares o vecinos, pero solo una de cada cinco personas realiza maniobras de reanimación y en muy pocas ocasiones se dispone de un desfibrilador cercano.

Contar con un desfibrilador en la comunidad de vecinos permite actuar en los primeros minutos, cuando la intervención rápida puede marcar la diferencia.

Comunidades de Vecinos Cardioprotegidas
Comunidades de Vecinos Cardioprotegidas

En España una persona sufre un paro cardíaco cada 20 minutos.

Comunidades de Vecinos Cardioprotegidas

El 80% de las personas no logran sobrevivir a la llegada de la ambulancia.

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El 80% de la población reconoce que no sabe actuar ante una parada cardiorrespiratoria.

Renting de desfibriladores y Espacios cardioprotegidos para comunidades de vecinos

Renting de desfibriladores

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34
95
Al mes + IVA
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Renting Espacios Cardioprotegidos

desde
52
95
Al mes + IVA
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No esperes a que sea demasiado tarde

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Preguntas y Cuestiones Frecuentes

En España no existe ninguna norma estatal que obligue con carácter general a una comunidad de propietarios a instalar un desfibrilador. El Real Decreto 365/2009 no impone la instalación: regula las condiciones de seguridad, calidad, mantenimiento y formación para usar un DESA fuera del ámbito sanitario. La obligatoriedad la fija cada comunidad autónoma mediante su propio decreto, y en general se dirige a espacios de gran afluencia —estaciones, grandes superficies, instalaciones deportivas, centros educativos—, no a edificios residenciales.

Ahora bien, hay un matiz que muchas comunidades desconocen: si el edificio cuenta con piscina, gimnasio o pistas deportivas de uso comunitario, puede quedar dentro del supuesto de «instalación deportiva» de la normativa autonómica. En ese caso, la exigencia sí puede aplicar. Conviene revisarlo antes de la junta: puedes consultar nuestra guía de legislación y normativa de cardioprotección por comunidad autónoma o pedirnos una revisión sin coste.

La instalación de un desfibrilador no está entre los acuerdos que la Ley de Propiedad Horizontal regula de forma expresa, por lo que la práctica habitual es tramitarlo por la vía del artículo 17.4 de la LPH: acuerdo de las 3/5 partes del total de propietarios que a su vez representen las 3/5 partes de las cuotas de participación. Los propietarios ausentes que no manifiesten su discrepancia en los 30 días siguientes a la notificación del acta se computan como favorables.

Hay un segundo punto que conviene anticipar: si la derrama anual repercutida por la nueva instalación supera el importe de tres mensualidades ordinarias de gastos comunes, los propietarios disidentes no quedan obligados a asumirla. Es justamente el argumento que resuelve el renting: al repartirse en cuotas mensuales bajas, el gasto se mantiene muy por debajo de ese umbral en la práctica totalidad de comunidades.

Cómo llevarlo a la junta con garantías:

  1. Solicita el punto en el orden del día por escrito al administrador de fincas (art. 16 LPH).
  2. Adjunta presupuesto cerrado, ficha técnica del DESA y la normativa autonómica aplicable.
  3. Presenta el coste desglosado por vivienda y mes, no el coste total: es la cifra que decide la votación.
  4. Deja constancia en acta de la ubicación acordada y del plan de formación.

¿Cuánto le cuesta a cada vecino?

ViviendasPack Portal (34,95 €/mes)Pack Comunidad Completa (52,95 €/mes)
12 viviendas2,91 €/mes por vivienda4,41 €/mes por vivienda
20 viviendas1,75 €/mes por vivienda2,65 €/mes por vivienda
30 viviendas1,17 €/mes por vivienda1,77 €/mes por vivienda
50 viviendas0,70 €/mes por vivienda1,06 €/mes por vivienda

Precios sin IVA. En una comunidad de 30 viviendas, el Pack Comunidad Completa supone 21,24 € al año por vivienda: menos de lo que cuesta un extintor de reposición.

Este es el activo con más probabilidad de ganar el featured snippet de «cuánto cuesta un desfibrilador para comunidad de vecinos» y, a la vez, el argumento que cierra ventas en junta.

El sitio correcto es el portal o zaguán, en una zona común accesible las 24 horas. El criterio técnico que manejan las normativas autonómicas y las recomendaciones del ERC es que cualquier persona pueda ir a buscar el DESA y volver junto a la víctima en menos de tres minutos. En un edificio residencial eso casi siempre significa la planta baja, junto a la entrada principal o a los buzones, dentro de una vitrina con alarma de apertura y con la señalética ILCOR (norma ISO 7010) visible desde la puerta.

El cuarto de contadores queda descartado: está cerrado con llave y solo accede el conserje o el mantenedor. El ascensor tampoco vale, porque el equipo debe estar fijo y localizable. Evita también garajes y trasteros sin climatizar: un DESA tiene un rango de temperatura de funcionamiento aproximado de 0 a 50 °C y la humedad acorta la vida de los electrodos. La altura recomendada de instalación es de 1,20 a 1,50 m.

Nota: si la comunidad tiene varios bloques o más de 5-6 plantas, la regla de los 3 minutos puede exigir un segundo equipo.

Técnicamente sí; legalmente depende de la comunidad autónoma. El DESA está diseñado para personal no sanitario: guía por voz paso a paso, analiza el ritmo cardiaco y solo habilita la descarga si detecta una arritmia desfibrilable, de modo que no puede administrarla a alguien que no la necesita.

En el plano normativo, el Real Decreto 365/2009 establece que el uso fuera del ámbito sanitario debe acompañarse de formación acreditada, y cada comunidad autónoma lo desarrolla con criterios distintos. Comunidades como Madrid, Cataluña, País Vasco o Canarias permiten expresamente que una persona sin formación utilice el equipo cuando no hay nadie formado cerca, siempre que se avise al 112 y se sigan sus instrucciones. Andalucía es de las más exigentes: el Decreto 22/2012 requiere que los usuarios cuenten con formación acreditada en soporte vital básico y uso del DEA, con reciclaje periódico.

Por eso recomendamos formar a un grupo de vecinos voluntarios, al presidente y al personal de conserjería o mantenimiento.

Actuar de buena fe en una emergencia no genera responsabilidad para el vecino que interviene. Al contrario: el artículo 195 del Código Penal tipifica la omisión del deber de socorro, y el DESA solo permite la descarga cuando el análisis del ritmo la indica, lo que reduce a mínimos el margen de error del interviniente.

Donde sí existen obligaciones es en la comunidad como titular del equipo. Las normativas autonómicas exigen habitualmente comunicar la instalación al registro sanitario correspondiente, mantener el desfibrilador operativo y documentado conforme a las instrucciones del fabricante, señalizarlo adecuadamente y notificar cada uso al servicio de emergencias. El riesgo real para una comunidad no es que alguien use el desfibrilador: es tenerlo instalado, sin mantenimiento y caducado el día que hace falta.

Por eso todos nuestros contratos incluyen mantenimiento, registro y seguro de responsabilidad civil, de forma que la comunidad no asume la gestión.

Un DESA se autodiagnostica solo, pero necesita supervisión humana y reposición de consumibles. El equipo ejecuta un autotest automático —diario, semanal o mensual según el modelo— y muestra el resultado en un indicador visual. La comunidad debe hacer una comprobación visual mensual de ese indicador y de que la vitrina está íntegra y accesible.

Los dos elementos que caducan son los electrodos y la batería. Los electrodos suelen tener una vida útil de entre 2 y 5 años según el modelo, y la batería de entre 4 y 5 años. Ambos deben sustituirse también después de cada uso, junto con el kit de reanimación. A esto se suma una revisión técnica anual con registro documental, que es lo que acredita ante la autoridad sanitaria que el equipo está operativo.

Sí. El mismo equipo se usa en adultos y en niños, cambiando los electrodos o activando el modo pediátrico. En menores de 8 años o de unos 25 kg de peso se emplean electrodos pediátricos con atenuador de dosis, que reducen la energía de la descarga a un nivel adecuado para su tamaño. Algunos modelos incorporan un selector o una llave pediátrica en lugar de parches específicos.

Las guías del European Resuscitation Council son claras en un punto que conviene conocer: si no se dispone de electrodos pediátricos, debe usarse el DESA con los electrodos de adulto antes que no hacer nada, colocándolos en posición anteroposterior (uno en el pecho y otro en la espalda) para que no se toquen entre sí. En lactantes menores de un año también puede utilizarse si no hay alternativa.

En comunidades con niños o piscina comunitaria recomendamos incorporar los electrodos pediátricos como opcional.