Disponer de un DESA en un centro educativo podría salvar vidas

portada en un colegio

Un DESA (desfibrilador externo semiautomático) es un dispositivo muy fácil de utilizar. Su función consiste en analizar el ritmo cardíaco y preparar una descarga eléctrica en caso de ser necesario, para que la víctima pueda recuperar su función cardíaca y salvar la vida. Gracias a su facilidad de uso, cualquier persona puede utilizarlo con tan solo unas pocas sesiones de formación.

¿Cómo funciona?

Los paros cardíacos llegan sin avisar, haciendo que el corazón deje de realizar su función. El trabajo de un desfibrilador consiste en proporcionar descargas eléctricas controladas con el objetivo de que el ritmo cardíaco vuelva a restablecerse.

¿Cómo sabe el desfibrilador si es necesario suministrar la descarga? Mediante unos sensores que lleva incorporado es posible analizar el ritmo cardíaco que la víctima tiene y, basándose en el resultado, ajusta la potencia de la descarga y avisa si debe ser suministrada o no.

Para iniciar la cadena de supervivencia se deben seguir los siguientes pasos:

  1. Analizar si la persona está consciente y respira, en caso de que no sea así, llamar a los servicios de urgencias (112) y comenzar con la reanimación cardiopulmonar, también conocida con las siglas RCP, mientras nos hacemos con un desfibrilador, a un ritmo de 30 compresiones y 2 ventilaciones.
  2. Una vez a mano el desfibrilador, se deben colocar los parches y seguir las instrucciones de voz que tiene incorporadas.
  3. Espera a que los servicios de urgencia lleguen a la zona del suceso.

En caso de que tengas acceso a un desfibrilador y la víctima haya sufrido un paro cardíaco, se debe hacer lo siguiente:

  1. Poner en marcha el desfibrilador.
  2. Dentro del dispositivo hay un esquema en el que viene indicado en qué posición deben ir situados los parches: uno en el lado izquierdo del pecho, a no más de 5 centímetros por debajo de la axila y el otro debajo de la clavícula derecha. Algunos desfibriladores más modernos llevan incluidos un kit de afeitado de urgencia, esto es debido a que los parches deben situarse directamente sobre la piel, no en el bello, ya que podría hacer que no esté bien sujeto.
  3. El propio sistema del dispositivo será el encargado de analizar el ritmo cardíaco (no se debe tocar a la víctima mientras esto sucede, ya que podría variar el diagnóstico) y de avisar en caso de que sea necesaria una descarga, lo único que tienes que hacer es apretar el botón indicado en caso de disponer de un DESA.

¿Puede un desfibrilador salvar vidas en un centro educativo?

Está claro que el que siempre exista un desfibrilador cerca, puede salvar una gran cantidad de vidas. Los accidentes vasculares llegan sin avisar, por lo que nunca sabes cuándo te puede suceder. Diferentes expertos en primeros auxilios han determinado que, saber utilizar un DESA, debe de ser enseñado en la escuela, ya que no es necesaria más de 2 o 3 sesiones para poder salvar una vida.

¿Por qué enseñarlo en la escuela? Porque cuanto más joven eres, más fácil resulta aprender cosas nuevas. Por otro lado, cuando un niño aprende sobre este tema, lo más normal es que se lo comente a sus padres y amigos, lo que hace que el interés aumente y se esté más preparado en caso de que sea necesario salvar a una víctima que ha sufrido de parada cardiorrespiratoria.

Hasta el día de hoy son muy pocos los centros educativos que tienen a su disposición un desfibrilador externo semiautomático, aunque también es cierto que esta cifra va en aumento con cada día que pasa.

Por norma general, no son frecuentes las paradas cardíacas en estudiantes de esta edad, pero sí es cierto que la estadística dice que uno de cada 100.000 lo sufrirá, sin contar con que también están los profesores, conserjes, personal de limpieza e incluso los padres que pasan por el centro educativo.

Si por desgracia se produjera una parada cardíaca, las probabilidades de sobrevivir si se tiene un desfibrilador cerca aumentan drásticamente, de lo contrario, se tendría que llamar a los servicios de urgencia, esperar a que lleguen a la zona del suceso y rezar por que alguien sepa cómo realizar una reanimación cardiopulmonar mientras se espera. Cada minuto que pasa es un 10 % menos de probabilidad de salir con vida.

Este es un claro motivo por el que los centros educativos necesitan estar preparados para ello, incluyendo un aprendizaje básico, reanimación cardiopulmonar y saber utilizar un desfibrilador externo semiautomático. Hay que recordar que los DESA están diseñados para que sea fácil utilizarlos y para que lo hagan personas que no son profesionales en el sector de la sanidad.

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